Biografía de Antonio Gutiérrez de Otero y Santayana


General Gutierrez. Museo Municipal de S/C de Tenerife.

















  • Año 1729. 8 de mayo. Nace en Aranda de Duero.
  • Año 1748-1759. Permanece en los regimientos de Barcelona, Gerona y Zaragoza.
  • Año 1769. Le nombran teniente coronel.
  • Año 1770. 10 de mayo. Recupera la Gran Malvina.
  • Año 1782. 5 de Febrero. Se recuperaba la isla de Menorca.
  • Año 1787-1790. Ejerce el mando militar de las islas Baleares.
  • Año 1791. 30 de enero. Toma posesión del puesto de Comandante General de las Islas Canarias.
























Alameda del Duque de Santa Elena































Busto del General Gutierrez. Museo Regional de Canarias

Hijo del coronel de Infantería José Gutiérrez Verges, nacido en la localidad vallisoletana de Valdunquillo, y de Bernarda González Cano, natural de Aranda de Duero, que contraen matrimonio el 26 de julio de 1728. Sus abuelos paternos son: Gabriel Gutiérrez Silva, natural de Aranda de Duero, e Inés Verges de Aragón, nacida en Medinaceli. Y los maternos: José González Barona, de Aranda de Duero, y Ana Cano Zamora, de San Pedro de Latarce, Valladolid.
El veterano soldado que, el 30 de enero de 1791, tomó posesión del puesto de Comandante General de las Islas Canarias, nació en la localidad burgalesa de Aranda de Duero, el 8 de mayo de 1729. Siete días después lo bautizaron en la iglesia de San Juan Bautista.
No usaba siempre sus apellidos en el mismo orden. Desde su niñez vivió rodeado del más clásico espíritu cristiano y, por razones obvias, también militar. Nació en el siglo en el que una nueva dinastía se implantaba en España.
En 1775 muere su madre. Antonío Gutiérrez, en su calidad de hidalgo e hijo de militar, se acogía a su propio fuero y embarcaba con su regimiento rumbo a Italia, en el otoño de 1743.
Tenía catorce años y llegó a intervenir en la guerra impuesta después de la firma del Segundo Pacto de Familia. España se alineaba con Francia, Sajonia, Baviera y Prusia para contrarrestar el poderío de Inglaterra en Europa y América.
España comenzaba a disfrutar de un periodo de veinte años de paz, que el joven oficial de Infantería, curtido en plena adolescencia y juventud en los rigores de la guerra, aprovechaba para templar su espíritu y aprender a vivir la nunca fácil vida de guarnición. Mejoró sus conocimientos profesionales y se perfecciona en el siempre difícil arte de mandar. Entre 1748 y 1756, permaneció de guarnición en Barcelona y Gerona, y en 1757 pasó a Zaragoza, volviendo a Barcelona en 1759 con motivo de la proclamación de Carlos III como rey de España.
En 1761, el Regimiento de Mallorca, del que Gutiérrez es uno de sus capitanes, volvió a Zaragoza. Poco después le destinaron a San Sebastián, de donde pasa a La Coruña. Justamente ese año Carlos III se vió en la obligación, después de firmar el Tercer Pacto de Familia, de entrar en la Guerra de los Siete Años, contra la Gran Bretaña y Portugal. El 15 de diciembre de 1761 le llegó el nombramiento de sargento mayor del citado regimiento.
Realmente se sabe muy poco de su trayectoria profesional hasta 1769, año en que ascendía a teniente coronel, graduación con la que intervino en 1770 en un acontecimiento histórico importante en las provincias de ultramar.
Recupera la Gran Malvina. El 23 de enero de 1765, los británicos desembarcaban ilegítimamente en el archipiélago de las Malvinas, territorio de dominio español, posición clave para el dominio del estrecho de Magallanes. España reaccionó inmediatamente y realizó las gestiones diplomáticas pertinentes para que desistieran de su ilegal ocupación.
Como las gestiones diplomáticas resultanba infructuosas, el discutido capitán general de Buenos Aires Francisco de Paula y Bucarelli, recibió la orden de disponer lo conveniente para reconquistar la Gran Malvina.
En abril de 1770, se ordenó que salga de Montevideo una división naval española, que integran cuatro fragatas y un chambequín (Industria, Bárbara, Catalina, Rosa y Andaluz), al mando del capitán de navío Juan Ignacio de Madariaga, con un cuerpo de Infantería y Artillería del Ejército, que mandaba el teniente coronel Antonio Gutiérrez, habilitado de coronel.
Las unidades inglesas que defienden la colonia se concretan en tres fragatas artilladas con más de 56 cañones, un fuerte con ocho cañones y otra torre con un número no determinado de piezas de artillería. Madariaga envió dos cartas a los ingleses, una dirigida al jefe de las fuerzas terrestres y otra al de las tres fragatas, que contenían una invitación para que se retiren de aquellas tierras y de su correspondiente espacio marítimo. Obtenía una respuesta negativa y arrogante, ya que replicaban que son los españoles los que debían retirarse de aquellas aguas, actitud muy británica y similar a la que adoptaron en Santa Cruz de Tenerife cuando su situación fue aún más desesperada.
El 10 de mayo de 1770, Madariaga reunía a sus mandos y ordenaba el desembarco, dando quince minutos a los ingleses para iniciar la evacuación. A los pocos disparos realizados sobre el fuerte, cuando Gutiérrez y sus hombres se disponen a poner pie en la Gran Malvina, los ingleses se rendían. Y como les sucediera veintisiete años más tarde en Tenerife, Gutiérrez se mostraba generoso en los términos de la capitulación y les permitía llevar consigo sus pertrechos no bélicos y retirarse en formación con las banderas desplegadas, si bien una vez que terminó el desfile, tal como estaba acordado, entregarían sus banderas, como trofeos de victoria. También en Tenerife se quedarían, como trofeos, dos banderas inglesas.
Esta expulsión de los ingleses de la Gran Malvina generaba una de las más complicadas negociaciones que conoce la historia de la diplomacia, que casi terminan en un conflicto bélico, que se evitaría con el acuerdo que se firmó en Londres en 1771.
Este hecho prestigia a Gutiérrez. En 1772 asciende a coronel graduado, aunque la efectividad no la obtuviera hasta 1777.
En 1775, año en el que Gutiérrez pasaba destinado al Regimiento Inmemorial del Rey, España decidió llevar a cabo una acción de castigo contra el rey de Argel, por instigar al sultán de Marruecos a sitiar la plaza española de Melilla. Se organiza una fuerza expedicionaria de 20.000 hombres, que mandaba el general O'Reilly, un militar irlandés al servicio de España. El 17 de julio llegaba la expedición a Argel, y con ella el coronel Gutiérrez.
La maniobra que idea O'Reilly resultó desastrosa como desastroso es el material artillero con el que iban equipados los expedicionarios. Gutiérrez, como teniente coronel del primer batallón del Regimiento Inmemorial del Rey, aportó en aquellos momentos difíciles lo único posible: serenidad y valor, hasta el punto de resultar herido de cierta consideración dando la cara a la cabeza de sus hombres. Mal día para la Infantería española que tuvo que lamentar 527 muertos y 2.000 heridos. En 1777, Gutiérrez fue nombrado coronel jefe del Regimiento de África.
Al mal de la década de los 70, nuestras relaciones con Inglaterra empeoran de nuevo debido a la ayuda que España proporciona a los insurrectos de los Estados Unidos. E1 conflicto para los intereses españoles se centra en Gibraltar y Menorca, ocupada también por los ingleses durante la Guerra de Sucesión.
En la reconquista de Menorca. Antonio Gutiérrez, brigadier en 1781, formaba parte de la expedición organizada para reconquistar Menorca, empresa para la que se puso en marcha un ejército compuesto por 70 buques y 10.000 hombres de desembarco, mandados por el duque de Crillón, general Luis de Balbes, militar francés al servicio de España. Gutiérrez formó parte de la expedición como experto en operaciones de desembarco.
El 21 de agosto, el gobernador inglés de la isla, que sólo disponía de 3.000 hombres, abandonaba la ciudad y puerto de Mahón, donde deja 160 cañones, municiones y barcos. Se encerró en el castillo de San Felipe y soporta durante 6 meses los más terribles bombardeos, hasta que, imposibilitado de continuar la lucha, aceptaba una suave capitulación.
De esta forma, la isla de Menorca se reintegraba a la soberanía española, el 5 de febrero de 1782, y los ingleses perdían un enclave importante en el Mediterráneo.
Esta victoria hacía concebir fundadas esperanzas respecto a la conquista de Gibraltar, pero desgraciadamente son vanas. Una vez firmada la paz con los ingleses, se designó al general Gutiérrez gobernador militar de Menorca, lo que ponía de manifiesto la buena reputación del militar arandino. Seis meses después ascendía a mariscal de campo, y entre 1787 y 1790 ejerce el mando militar de las islas Baleares.
Sin duda, ya era una figura conocida y prestigiosa en el Ejército español, por lo que no puede extrañar que, a finales de 1790, fuera nombrado Comandante General de Canarias, provincia en la que su notable comportamiento le hace figurar eternamente en las páginas de la Historia.
Su último ascenso, a la jerarquía de teniente general de los Reales Ejércitos, tenía lugar en 1793, cuando ya ocupa su destino de Comandante General de Canarias.
Si consideramos exacto el dato que el coronel Gutiérrez, jefe del Regimiento de Infantería de África, expresaba en instancia dirigida al monarca el 10 de diciembre de 1778, en la que solicitaba la pequeña Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, resulta que ingresaba en las filas del Ejército cuando sólo cuenta siete años, ya que en tal fecha indica a S. M. que lleva 42 años a su servicio, que estaba presente en la guerra de Italia desde 1743, en el desalojo de los ingleses de Puerto Egmont en 1770 y en la expedición a Argel donde resultaba herido de gravedad.
Es evidente que cuando Gutiérrez se hizo cargo del mando militar del archipiélago, era ya una figura harto conocida en el Ejército español. Un soldado que intervino en los acontecimientos militares más importantes de su época y que estuvo a punto de alcanzar la máxima graduación del Ejército. Por entonces tenía 61 años.


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