Bibliografía de Nelson











  • Año 1758. Nace en Burnham-Thorpe.
  • Año 1781. Destinado al navío Albermale (en misión de transporte).
  • Año 1784. Regresa a las indias occidentales.
  • Año 1787. Contrae matrimonio con Francis Herbert (isla de Nevis).
  • Año 1793. Embarca en el navío Agamemnon.
  • Año 1794. Participa en la captura de la isla de Córcega.
  • Año 1797. Establece un bloqueo naval a Cádiz.
  • Año 1797. 25 de Julio. Fue derrotado en su incursión a Santa Cruz de Tenerife donde perdió su brazo derecho.








Batalla de San Vicente




Nelson es atendido en el Theseus

Horacio Nelson, uno de los distinguidos en el Cabo de San Vicente, nació en Burnham-Thorpe, un pueblecito del condado inglés de Norfolk, en 1758. Hijo de un pastor protestante. A los 12 años ingresó en la Marina Real y efectuó sus primeras navegaciones en el buque Raisonable, del que fue capitán un hermano de su madre, el capitán Suckling, que se convertiría a posteriori en un efectivo protector del futuro vencedor de Trafalgar.
Nelson no gozaba de buena salud, lo que no es óbice para que llegara a estar presente en todos los mares, y durante un dilatado espacio de tiempo permaneció navegando en aguas americanas.
A los 19 años ascendía a teniente. Su actuación en la guerra de la independencia de los Estados Unidos resultó muy destacada. A los 21 años consiguió el empleo de postcaptain y el mando de la fragata Hinchimbrook.
Hasta el final del conflicto independentista de los Estados Unidos, continuó realizando importantes y penosas misiones que le suponen un serio quebranto de su salud, por lo que no le quedó otra opción que regresar a Inglaterra. Pero de nuevo, en 1781, pasó destinado al navío Albermale con el que zarpó hacia el Mar Báltico, en misiones de transporte.
En 1784, volvió por un periodo de tres años a las Indias Occidentales. En 1787 contrajo matrimonio con Francis Herbert, viuda del médico Nisbet, en la isla de Nevis, a 210 millas al suroeste de Puerto Rico.
Hasta 1793, fue uno más de los numerosos desempleados de la Armada, teniéndose que conformar con la mitad de la paga. Su hora llegó con motivo de la guerra que enfrenta a España e Inglaterra contra Francia. Destinado al Mediterráneo con la escuadra que manda el famoso almirante Hood, participó en los más importantes acontecimientos de esa guerra, al mando del navío Agamemnon, de 64 cañones. Entre otras acciones, también tomó parte en la conquista temporal de la base de Tolón. Ese mismo año fue en comisión de servicio a Nápoles, donde conoció a lady Hamilton, esposa del embajador inglés. Una mujer guapa y encantadora, de la que se enamora profundamente, pero cuya influencia sobre el célebre marino resulta funesta.
En 1794 participó en la captura de la isla de Córcega que, sublevada contra los franceses, pide ayuda a los ingleses. Nelson, al frente de unos cientos de hombres, desembarcó en el puerto de Calvi y resulta gravemente herido en el ojo derecho, que poco después pierde. En esta guerra se demostranron las habilidades de Nelson de una forma extraordinaria. Lució una singular destreza en los campos estratégico, táctico y de mando.
Nelson dió muestras de una habilidad especial para percibir y explotar audazmente las posibilidades tácticas inmediatas que la batalla le presenta. Un procedimiento o método que llega a conocerse como el toque de Nelson.
Como le sucedió a Napoleón, era capaz de intuir en todo momento lo que el enemigo convencional intentaba hacer, y entonces ideaba novedosas medidas, para contrarrestarlo. Contrariamente a lo que realizaban la mayoría de los mandos, Nelson obtinía los mejores resultados en los combates navales concentrando su ataque sobre una parte de la línea enemiga. Esta táctica le proporcionaba sus primeros frutos importantes en la batalla del Cabo de San Vicente. En este combate manifestó en toda su magnitud una osadía y un genio militar singulares.
Durante la acción tuvo la intuición y el valor de desobedecer las órdenes recibidas, y realizar una audaz maniobra que corta la retirada de los españoles. Una vez que concluye la batalla, el capitán Calder insinuó a Jervis que el comodoro Nelson desobedeció sus órdenes, pero aquél le replica que siempre disculpa a los que desobedecen sus órdenes con tanto éxito. Así que recibió, por parte de su jefe, la más encendida felicitación por su destacada actuación. Después de este combate asciendió a contraalmirante, no por los méritos de esta batalla que todavía no conocen en Londres. Sin embargo, sí le premiaron con la concesión del título de Caballero de la Orden del Baño.
El 3 de julio de ese año quedó establecido el bloqueo naval de Cádiz, puerto en se refugió la maltrecha escuadra española, que mandaba ahora el almirante Mazarredo. Durante el mismo, Nelson llevó a cabo osados ataques con lanchas cañoneras, que fueron bravamente rechazados por los españoles con lanchas que mandaban los no menos bravos marinos Gravina y Villavicencio. En uno de los combates Nelson estuvo a punto de perecer, lo que no resulta extraño pues en los momentos más difíciles acostumbraba a colocarse a la cabeza de sus hombres. En el curso de estos combates, Nelson salvó la vida de varios oficiales españoles heridos, a punto de ser rematados por marineros ingleses. Tampoco queda atrás el almirante Mazarredo, que excluyó de toda recompensa al que causara una muerte innecesaria a un enemigo vencido: Nunca tenga cabida la ferocidad, ordena el marino español.
En 1798, en la batalla de Abukir, destruyó la flota francesa que había llevado Napoleón a Egipto y, en 1801, rompió la neutralidad armada imperante en Europa al vencer en la batalla de Copenhague. Con la Paz de Amiens se logró una tregua, pero ésta duró poco tiempo ya que en 1803 surgió un nuevo conflicto. Napoleón, convertido ya en emperador de Francia, se sirvió de la ambición de Godoy para disponer de la totalidad de la flota española en un plan de invasión de Inglaterra, que fracasó. Como resultado, la escuadra hispano-francesa, al mando del almirante francés Villeneuve, fue estrepitosamente derrotada frente a Trafalgar. Nelson preparó una nueva táctica, en la cual la marina inglesa fue la que llevó la iniciativa del combate. Nelson consiguió la victoria, que pagó con su vida. Esta batalla fue una de las más decisivas de la historia y sus resultados fueron nefastos para Napoleón y para la flota española, que no volvería a recuperarse hasta la época de Isabel II.


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